Baterías ecológicas, ¿un reto pendiente?

Almacenar energía eléctrica, hace siglos que la ciencia persigue el método capaz de hacerlo y sin embargo aún en nuestros días, cuando los avances se superan cada momento, no se ha logrado llegar a la fórmula que lo consiga.

Baterías ecológicas

El hecho de que la electricidad producida se consuma instantáneamente es el problema fundamental con el que físicos y científicos se han encontrado siempre. Lo que llevó en 1800 al italiano Alessandro Volta a crear la pila, un generador de electricidad no recargable, que hasta el día de hoy se sigue utilizando.

Sin embargo, y mientras se continúa la búsqueda, resulta curioso que cada vez es más habitual ver en el mercado televisiones eficientes u ordenadores ecológicos, la batería ecológica aún parece algo lejano que ni siquiera se ha planteado.

Pero no es así, las empresas de electrónica ha comenzado a incorporar a sus catálogos baterías ecológicas. Sony por ejemplo, ya ha sacado al mercado la Juice Box, una batería solar que consiste en un pequeño panel que “para almacenar la luz solar sólo hay que abrirlo y pegarlo en una ventana con ayuda de las almohadillas con ventosa”.

Además, aún no se comercializa, pero el gigante japonés ha anunciado que trabaja en el desarrollo de un tipo de baterías que funcionarán con azúcar y que, por surrealista que parezca, serán capaces de hacer funcionar un equipo de música o un par de altavoces. Hasta el momento en las pruebas piloto se ha conseguido producir hasta 50 miliwatts de potencia.

En el año 2008, Sanyo, el mayor fabricante de baterías del mundo, se convirtió en una filial de Panasonic. Una fusión que supuso crear un gigante electrónico insuperable en Japón. Como era de esperar, mejorar el rendimiento de sus baterías, encontrar un sistema capaz de almacenar electricidad y que todo ello se haga bajo criterios de eficiencia energética, pasó a formar parte de los retos planteados por la nueva compañía.

Por ello, dentro de su política de sostenibilidad y respeto por el medio ambiente, plantea un nuevo estilo de vida con el “Eco Ideas House”, un proyecto de vivienda eficiente y ecológica en la que se incluye “un sistema de generación de electricidad para el hogar a partir de celdas de combustibles y placas solares, más un sistema de almacenamiento de energía que ayudan a reducir las emisiones de CO2”.

Motorola es otra de las empresas que trabaja en la búsqueda de alternativas más “verdes” en la fabricación de sus baterías. En colaboración con el Laboratorio Nacional de Los Álamos, centro que forma parte del Departamento de Energía de Estados Unidos, ha desarrollado la primera batería para teléfonos móviles, ordenadores y videoconsolas, entre otros aparatos electrónicos, que funciona con alcohol.

Sin necesidad de enchufarla a ninguna toma eléctrica, la batería puede ser recargada con alcohol, concretamente con metanol líquido mezclado con oxigeno de la atmósfera, en cualquier momento y, según sus creadores, será capaz de generar 10 veces más energía que las baterías tradicionales y tendrá una autonomía de más de un mes.

El ion de litio es el material más utilizado en la mayoría de las baterías que se utilizan hoy en día, tanto para móviles, como para ordenadores, incluso para coches eléctricos. Sin embargo, muchas veces el hecho de que su recarga conlleve varias horas conectado a la red supone un inconveniente importante. Por ello, Byoungwoo Kang y Gerbrand Ceder, dos investigadores del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT), trabajando sobre este material han encontrado el fosfato de iones de litio una propiedad que “ofrece mayor velocidad porque su estructura química crea túneles del tamaño correcto por los que se mueve el litio”. Quizás difícil de entender pero que en definitiva podría resolver del problema de tiempo, pasando de horas a apenas segundos y además permitiría mantener durante más tiempo la carga.

El proceso está en marcha y ya no puede detenerse, la batería ecológica pronto será una realidad en nuestro día a día. Algas, como las que utilizan en la Universidad sueca de Uppsala para el desarrollo de baterías biodegradables y del grosor de una hoja de papel, oxígeno, incluso virus…cualquier alternativa es buena por surrealista que parezca.

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