Problemas del clima y la energía

problemas del clima y la energía

Chu dice que no hubo un momento preciso en el que decidiera dedicarse a tiempo completo a los problemas del clima y la energía. Había estado asimilando la ciencia durante años, leyendo informes del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático. Con su precisión habitual buscaba la eficiencia energética en su propia vida, quejándose cuando los albañiles economizaban en el aislamiento en su casa de Stanford. Pero poco después de llegar al LBNL decidió que había llegado el momento de resucitar un programa de investigación energética que había estado hibernando desde la crisis del petróleo de los años setenta. El laboratorio estaba listo para renovar esos esfuerzos, pero hacía falta la energía y la visión de Chu, cuenta Paul Alivisatos, sucesor de Chu al frente del LBNL. “Es como una solución supersaturada en la que echas un cristal semilla -afirma-. Steve era el cristal semilla.”

Chu dio al enorme laboratorio un objetivo y convenció a muchos científicos de que cambiaran, como había hecho él, a la investigación en energías. Atrajo importantes inyecciones de fondos del DOE y de la empresa energética BP. El laboratorio lanzó grandes iniciativas en biocombustibles y pilas fotovoltaicas, pero Chu también se ocupaba de cosas pequeñas. Alivisatos recuerda el interés de Chu por modernizar el viejo sistema de autobuses que circulaban por las colinas de Berkeley. Chu se asomaba al balcón de su despacho y contaba el número de pasajeros que había en la parada. “Piensa a un nivel increíblemente alto, pero también profundiza hasta el mínimo detalle -afirma Alivisatos-. Y una de sus habilidades es encontrar el detalle decisivo que marca la diferencia y demostrar cómo se relaciona con el conjunto.”

Pero algunos creyeron que Chu había ido demasiado en la gestión de las operaciones del laboratorio. “No ve necesario que otros participen”, dice un científico que lo conoce bien, pero que no quiere que se le identifique cuando critica a un alto cargo que controla tantos fondos de investigación. “Toda su carrera se ha basado en su fantástica capacidad para ocuparse de todos los detalles. Y le resulta difícil delegar en personal eficaz.”

La elección de Obama y sus promesas electorales de modernizar el sistema energético estadounidense ofrecieron nuevas oportunidades a Chu. Unas semanas después de las elecciones, Chu viajó a Chicago para reunirse con el presidente electo. “Mucha gente me dice que usted es la persona para el DOE”, dijo Obama, según Chu. Chu, que no suele quedarse sin respuesta, sólo pudo bromear: “¿Y quiénes son estos ex amigos míos?”

Movido por su sentido del deber, Chu pensó aceptar el trabajo, pero con una condición. En el pasado había visto el departamento de energía atado de pies y manos por personas ineficaces que habían obtenido su puesto por compromisos políticos, así que quería el control para elegir los altos cargos. “Hay una posibilidad razonable de atraer a la gente adecuada. Se necesita mucha gente para soportar esta carga”, dice Chu. Obama aceptó y Chu ha reclutado a talentos de primera línea, como Steven Koonin, antiguo investigador jefe de BP y rector del California Institute of Technology en Pasadena, que ahora es vicesecretario de ciencias.

“Una de sus habilidades es encontrar el detalle decisivo que marca la diferencia y demostrar cómo se relaciona con el conjunto.”
Paul Alivisatos

En el último piso del departamento de energía, los retratos de los antiguos secretarios presiden el largo pasillo enmoquetado que lleva desde los ascensores hasta el despacho del secretario. La mayoría son políticos de carrera, con algunas excepciones: Charles Duncan, que regía la empresa cafetera de su familia, Donald Hodel, que después dirigió dos grupos evangélicos cristianos, y James Edwards, un dentista. Bodman, el predecesor de Chu, es ingeniero por el MIT. Pero Chu es el primer científico que dirige un organismo que tiene tanta importancia en la investigación en ciencias físicas.

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